Explicación completa de Jesús sobre el adulterio en Mateo 5:27-30

En el discurso de Cristo en la montaña, se menciona la ley que prohíbe el adulterio y cómo debe aplicarse en nuestra vida. Sin embargo, también se nos advierte sobre la importancia de controlar nuestros pensamientos y deseos. Mirar a una mujer con codicia puede ser considerado como un acto de adulterio en nuestro corazón.

Por esta razón, si nuestro ojo derecho nos lleva a caer en la tentación, es mejor deshacernos de él para evitar la condenación eterna. Es preferible perder una parte de nuestro cuerpo, que perder nuestra alma en el infierno. Lo mismo ocurre con nuestra mano derecha, si nos lleva a pecar, debemos separarnos de ella antes de que sea demasiado tarde.

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En lugar de enfocarnos en los aspectos externos, Cristo nos insta a examinar nuestros corazones y a tomar medidas drásticas para evitar la tentación y el pecado. Si bien puede ser difícil y doloroso deshacernos de una parte de nuestro cuerpo, es mejor hacerlo para mantenernos alejados del pecado y sufrir las consecuencias en la eternidad.

II Abordando la presencia del mal en nuestras vidas

Las enseñanzas sobre el pecado en los versos 29-30 son claras y radicales. Debemos tomar medidas drásticas contra él, pero antes, es necesario tener una total comprensión de la maldad que representa. Si no entendemos la gravedad del pecado, corremos el riesgo de permitirlo y tolerarlo en nuestras vidas, en lugar de luchar contra él, como es nuestro deber como seguidores de Cristo. ¿Qué debemos hacer frente al pecado?

Debemos reconocer que todos somos vulnerables a las mismas tentaciones, ya que todos tenemos un origen pecaminoso compartido con Adán y Eva. Nuestro corazón es engañoso y pervertido, y necesita ser purificado para poder experimentar la bendición de ver a Dios (Mt. 5:8). Todos hemos cometido impureza y deslealtad en nuestros pensamientos y deseos, aunque no hayamos caído en actos físicos de inmoralidad. Esto se evidencia en nuestra complacencia con contenidos impuros en nuestras conversaciones, chistes, o lo que hayamos visto o escuchado.

Mateo 5: 27-30 (Jesus y el adulterio) por la hermana Kateryna Karreras

Es preferible renunciar a las cosas que consideramos valiosas pero nos llevan al pecado, antes que disfrutarlas y pasar la eternidad en el infierno, separados de Dios por siempre. Sin embargo, el engaño del pecado nos ciega y nos impide reflexionar sobre estas verdades.

Muy pocos piensan en su destino eterno y menos aún, los cristianos, viven con la perspectiva de la eternidad en mente. Algunos creen que disfrutar de los placeres temporales del pecado es vivir plenamente. Otros valoran más cualquier cosa por encima de su propia alma y malgastan su tiempo en vano.

Poniendo Fin a la Infidelidad Mateo

1. El adulterio, una ofensa grave para Dios

Aunque en nuestra sociedad el adulterio se ha normalizado, ante los ojos de Dios es una grave falta. Tanto es así, que lo incluyó en la lista de los diez mandamientos justo después del asesinato (Éxodo 20:13-14). En el Antiguo Testamento, lo consideró una ofensa capital, merecedora de la pena de muerte (Levítico 20:10). Y no sólo eso, Dios ha prometido juzgar a los adúlteros (Hebreos 13:4, 1 Corintios 6:9-10). Además, el adulterio tiene un impacto destructivo en amistades, matrimonios y familias, llegando incluso a afectar la vida de los niños.

2. Evitando el pecado del adulterio

¿Cómo podemos resistirnos al pecado del adulterio? ¿Basta con asegurarnos de no cometer el acto en sí? ¿O existe una forma de cortar este mal de raíz?

3. Jesús desafía a sus discípulos a superar la justicia de los fariseos

En su sermón del monte, Jesús desafió a sus discípulos a superar "la justicia de los escribas y fariseos" (Mateo 5:20). Para ello, les dio una serie de contrastes para ilustrar el significado de sus enseñanzas: entre lo que habían escuchado de los antiguos y lo que les estaba declarando ahora.

Jesús y el adulterio - Mateo 5:27-30

Los Efectos del Pecado Una Perspectiva desde la Ira Humana

No reducir la ley a un simple acto físico

En muchas ocasiones, los expositores tradicionales de la ley parecían pasar por alto el espíritu detrás de la ley, concentrándose únicamente en el acto físico. Por esta razón, el Señor les recuerda: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

En aquel entonces, los expositores de la ley parecían haber ignorado la unidad de la ley de Dios, y tal vez no la hubieran leído ni entendido completamente. Sin embargo, el Señor se encarga de aclarar que el mandamiento de “no cometer adulterio” está intrínsecamente ligado a...

Combatir la enfermedad en lugar de los síntomas

Isaías 1:4-6 describe al pueblo de Israel como una nación moralmente enferma, comparándola con una lepra incurable. Al igual que muchas enfermedades, esta condición tenía varios síntomas, pero lo importante no era tratar estos síntomas individualmente, sino luchar contra la enfermedad en sí misma.

Por ejemplo, cuando hay una infección que provoca fiebre, simplemente aliviar la fiebre con paños húmedos no resolverá el problema subyacente. De manera similar, los dolores físicos causados por un cáncer son solo indicadores de una enfermedad potencialmente mortal que ha invadido el cuerpo.

Llamado a una rectitud integral

Los escribas y fariseos solían enseñar que cumplir la ley era tan simple como evitar el acto físico del adulterio. Se conformaban con eso y se sentían justificados. Sin embargo, a veces nosotros también adoptamos una actitud similar, sintiéndonos satisfechos por resistir a la tentación sin caer en el acto físico del pecado.

Mateo 5:27-30 - Jesús y el Adulterio

Pero, ¿qué sucede cuando enfrentamos la tentación? ¿Nos atrae, nos seduce, deseamos pecar? Según Santiago 1:14, esto demuestra que el pecado afecta a todo nuestro ser, incluyendo nuestra mente y perspectiva de vida. ¿Cuántos se sienten cómodos con el contenido impuro que se encuentra en los medios de comunicación...?

III Estrategias para lidiar con el pecado

Cómo enfrentar el pecado y atender a las advertencias de Cristo

Nuestro tercer punto se enfoca en abordar el tema del pecado. Hemos aprendido que no es suficiente con actuar físicamente como la ley lo requiere, pues nuestro corazón es engañoso y corrupto. Entonces, ¿cómo podemos hacer frente a este desafío?

Lo primero a considerar es el costo del pecado. Fue a causa de él que Cristo se humilló hasta la muerte en la cruz para borrar la separación que existía entre nosotros y Dios (Tito 2:14, Is. 53:4-6, Ef. 1:3-7). Cristo murió por nuestros pecados, aquellos por los que Dios nos quiso redimir. ¿Cómo podríamos seguir acariciando el pecado si Cristo dio su vida para liberarnos del mismo? Él pagó un precio alto por nuestras faltas, y ahora podemos enfrentar al pecado gracias a él.

Y ¿cómo lo hacemos? Teniendo fe en su vida y en su obra perfecta, confiando en su sacrificio en nuestro lugar en la cruz del calvario. Debemos dejar de justificar nuestros pecados y creer que él los llevó todos en la cruz. Debemos entender que jamás alcanzaremos la justicia que la Santa Ley de Dios requiere por nuestros propios méritos, sino únicamente por su gracia a través de la fe en Jesucristo (Rom. 5:1, 6, 8, 10). Corramos a Cristo y descansamos en su perdón para poder cumplir su llamado de mortificar el pecado.

Introducción

Para alcanzar la auténtica justicia, superior a la de los escribas y fariseos, y así acceder al reino celestial, resulta imprescindible comprender la relación entre el cristiano y la Sagrada Ley de Dios. Esto es precisamente lo que Cristo está comenzando a enseñar en esta sección del Sermón del monte.

Ahora, el Señor sigue ilustrando su enseñanza sobre la verdadera justicia que deben poseer aquellos que son llamados hijos de Dios, destinados a heredar el reino eterno, aquellos que son continuamente bendecidos, considerados bienaventurados y llamados a ser la sal de la tierra.

Dos perspectivas sobre Mateo La auténtica moralidad contra el adulterio

¡Buenos días! Me siento muy agradecido de haber encontrado este estudio bíblico sobre Mateo 5:27-30. Creo que será de gran utilidad para mi estudio sobre la pureza sexual y la santidad, que estoy realizando con un amigo.

Por favor, me gustaría pedirle su permiso para utilizarlo en mi investigación, sin fines de lucro. Le agradezco de antemano su aprobación.

Dios le bendiga por su generosidad al compartir este recurso con el público. ¡Muchas gracias!

Conclusión

La verdadera justicia: un corazón transformado por Dios.

Nos lo enseña Cristo una y otra vez: la verdadera justicia no se basa en simples apariencias ni en cumplir ciertas normas externas. Lo que realmente importa es tener un corazón transformado por la gracia de Dios.

Esa transformación se ve en una vida de constante dependencia del Espíritu Santo para poder obedecer al Señor. Amar a Dios por encima de todo, renunciar a todo aquello que nos aleja de vivir para su gloria y tomar medidas drásticas contra el pecado en nuestras vidas son ejemplos de esta dependencia.

La importancia de no cometer adulterio.

El mandamiento "No cometerás adulterio" nos recuerda nuestra profunda necesidad de Cristo, de purificar nuestros corazones y de ser santificados. Es un recordatorio de que necesitamos a Dios en nuestras vidas para poder vencer las tentaciones y hacer lo que es justo a sus ojos.

Por lo tanto, no se trata solo de evitar el acto físico del adulterio, sino de tener un corazón puro y una mente renovada por el poder del Espíritu Santo. Esto requiere un esfuerzo constante y una fe firme en Dios para que nos guíe y fortalezca en nuestro camino hacia la verdadera justicia.

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